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Carstens deja el Banco de México con una advertencia sobre el TLC

Redacción CUBO

La llegada de Donald Trump a la presidencia de la primera potencia mundial no ha sido, al menos por ahora, la "película de terror" que pronosticó Agustín Carstens poco después de la victoria del magnate republicano. Era diciembre de 2016 y todas las alarmas se dispararon a la vez en México. Once meses después, la economía mexicana crece a buen ritmo, mucho mejor de lo que cabría esperar en el lúgubre final de 2016 e inicio de 2017, y la inflación da señales de haber tocado techo. Pero en el horizonte todavía dibuja importantes retos y el gobernador del Banco de México ha aprovechado su última decisión de tipos de interés al frente del instituto emisor para alertar de los "riesgos" sobre la segunda mayor economía de América Latina. A saber: la "incertidumbre" asociada a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), que atraviesa una de sus fases más críticas y que "mantiene en niveles deprimidos la inversión y que posiblemente es una de las causas de la desaceleración del consumo"; y la "volatilidad" que la reforma fiscal que evalúa Estados Unidos introduce en México.

"Ante el complejo entorno que la economía mexicana está enfrentando, continúa siendo especialmente relevante que las autoridades perseveren en mantener la solidez de los fundamentos macroeconómicos del país", subraya la junta de gobierno del banco central mexicano, capitaneada por Carstens hasta su marcha al Banco de Pagos Internacionales (BIS) el próximo 30 de noviembre, en una suerte de aviso a navegantes tanto a su sucesor como al Gobierno, al que llama a ceñirse a las metas fiscales. Carstens aún no tiene relevo al frente de una institución clave en el manejo de la política económica, aunque se da prácticamente por descartado que el nombre saldrá de entre alguno de sus subgobernadores con Alejandro Díaz de León al frente de las apuestas.

En su reunión de este jueves, el Banco de México cumplió las previsiones, manteniendo los tipos de interés en el 7%, su nivel más alto en más de ocho años. Y dejó la puerta abierta a una nueva vuelta de tuerca en el endurecimiento de la política monetaria en su próxima reunión, en diciembre, la primera sin Carstens. Todo depende del rumbo que tomen los precios -el país norteamericano se ha convertido en una rareza en un mundo occidental en el que los países que siguen una pauta inflacionista son la excepción a la regla- y lo que haga la Reserva Federal en el tramo final del año.

Si EE UU opta por subir tipos, todo apunta a que México seguirá sus pasos en una suerte de marcaje al hombre. "La junta de gobierno seguirá muy de cerca la evolución de todos los determinantes de la inflación (...) en especial, considerando el balance de riesgos antes descrito, de cambios futuros en la posición monetaria relativa entre México y EE UU" (Con información de El País). 

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