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Rugen los Tigres en su regreso a la capital

Redacción CUBO

Diego Martínez, de ocho anos, mira atento hacia el escenario mientras un rugido resuena en todo el Auditorio Nacional más que fan, el pequeño es todo un profesional que está cubriendo el concierto de Los Tigres del Norte para su programa radial Agarrón Norteño. 

Como el niño, los presentes en el sitio no cabían de la emoción al ver aparecer al grupo de regional mexicano. 
Tras dos años de ausencia, Los Jefes de Jefes regresaron al recinto de Reforma para celebrar casi medio siglo de historia musical; el sueño que comenzó en pequeños restaurantes de Sinaloa y Mexicali hoy se traduce en la euforia de miles de almas que no resistieron el zarpazo rítmico y cantaron a todo pulmón las canciones que sus ídolos ofrecieron. 
"Buenas noches a nuestros amigos, Ciudad de México, nos sentimos muy honrados, porque nos dan la oportunidad de integrarnos a la magia de este hermoso recinto y ustedes, nuestro público. Gracias por dejarnos entrar esta noche con ustedes. Vamos a entonar las canciones que nos pidan, para eso venimos", prometió Jorge Hernández (acordeón y vocalista). 
"Pacas de a kilo" dio la bienvenida cercanas las 21 horas; a partir de entonces los sonidos tan característicos de los norteños hicieron que los coros monumentales se sucedieran en "La banda del carro rojo" , "¿Qué tal si eres tú?", "Libro de recuerdos", "Pedro y Pablo" y "Quiero volar contigo". 
"¡No se llenó, increíble!", expresó un hombre mientras veía el segundo piso. Aunque las varias butacas vacías no significaron falta de entusiasmo cuando se escucharon "La mesa del rincón", en recuerdo de "los grandes amores", dijo Hernán, aue durante la velada no tuvo el mejor instrumento vocal. la popular "Golpes en el corazón" puso a todos a aplaudir y seguir la lírica; la infaltable "Jefe de jefes" fue entonada también para "las jefas de jefas", como aclaró Jorge, quien lograba notas altas sin dificultad. "La manzanita" fue una de las más celebradas, mientras una pantalla monumental transmitía otros recitales del grupo. 
"El rengo del gallo" y "Ni parientes somos" marcaron el final del setlist "obligado" de Los Tigres del Norte, a partir de ese instante el clamor general escogió el repertorio con "No pude enamorarme más", "Mi buena suerte", "Los dos plebes (Chyron)" o "Rosita de olivo", en la que el reportero niño no pudo evitar un bostezo, a pesar de la clara emoción de su papá. 
Eduardo Hernández se lució lo mismo con su acordeón, saxofón, bajosexto y voz, mientras Luis también brilló en el bajosexto y Óscar Lara hizo lo propio en la batería, mientras se oía "A mil por uno", que expresamente le solicitó un fan de la primera fila del recinto a Jorge. 
Además, dedicaron "Me regalo contigo" a su seguidora Sara Valdez, que vino desde Michoacán a celebrar su cumpleaños (Con información de Milenio).

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