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Veracruz vive días de terror... también con Yunes

 

Christian García Muñoz @chrisgarmu

Ha pasado un año desde que Miguel Ángel Yunes Linares asumió el gobierno de Veracruz, y la situación de violencia en el estado es de terror. A punto de terminar el 2016, los veracruzanos estaban enojados, sentían impotencia y habían perdido la tranquilidad por la mafia que construyó el ahora ex gobernador preso, Javier Duarte de Ochoa. Con Yunes, incluso quienes no confiaban en él, mantenían una esperanza oculta de que las cosas mejorarían.

No fue así del todo. Si bien es cierto, la insistencia en la captura de Duarte llevó a ubicarlo en Guatemala y deportarlo a México, el tema de la seguridad es un pendiente que tiene el gobernador Yunes, pese al constante anuncio de operativos, al ofrecimiento de recompensas por la detención de delincuentes, al reforzamiento de la vigilancia policial coordinada entre corporaciones estatales y federales, a pesar, incluso, de las múltiples detenciones. El estado tiene un problema grave de seguridad.

Dentro de todo, llama la atención el reto claro de los grupos criminales a las autoridades, incluso al sistema de justicia que saben corrupto, ineficaz, casi inútil, con un fiscal general, Jorge Winckler Ortiz, que poco ha hecho por impartir justicia y que, al contrario, evade, bloquea y se burla de quienes cuestionan su trabajo.

El 20 de noviembre, el alcalde electo de Hidalgotitlán, Santana Cruz Baena, fue asesinado por un comando compuesto por decenas de hombres armados que llegaron a su casa, amenazaron a todas las personas que estaban ahí, lo sacaron y en la puerta lo acribillaron. La Fiscalía General del Estado informó que los responsables serían integrantes de un grupo dedicado al tráfico de combustible robado.

Cuatro días después, se registró una masacre en el municipio de Banderilla, muy cerca de Xalapa, la capital del estado. Hombres armados asesinaron al alcalde Ixhuatlán de Madero, Víctor Manuel Espinoza Tolentino, a su esposa y tres personas más, cuando presuntamente harían un trato de compra-venta de láminas. Las autoridades estatales abrieron una investigación en la que estarían vinculados ex funcionarios estatales por la venta ilegal de despensas y láminas que tendrían que haber sido entregadas a beneficiarios de programas sociales.

Al siguiente día, el 25 de noviembre, una persecución y feroz enfrentamiento a balazos, aterró a los habitantes de varias colonias de la ciudad de Córdoba, desafortunadamente ya acostumbrados a este tipo de acontecimientos. En los hechos, un empleado del Servicio Social de la Policía Ministerial de Córdoba, José Antonio Cortés Reyes, de 23 años, fue asesinado por hombres que viajaban en una camioneta Jeep Patriot en calles de la colonia Venustiano Carranza.

El lunes 27 de noviembre, sólo tres días después del homicidio del segundo alcalde y tras una semana de asesinado el primero, la fiscal especial en delitos sexuales y contra la familia de la región de Pánuco, Veracruz, Yendi Guadalupe Torres Castellanos, fue ejecutada a balazos frente a la Unidad Integral de Procuración de Justicia, de aquella zona. El gobernador Yunes Linares salió a decir que el homicidio no está relacionado con su trabajo, pero tampoco reveló cuál es la línea de investigación.

Las desapariciones siguen, casi al mismo ritmo que el hallazgo de fosas clandestinas en diferentes municipios. Hay persecuciones y balaceras, secuestros y “levantones” en la zona Centro y Sur del estado, cuerpos abandonados y no sólo eso, los tiran descuartizados. Tristemente se puede decir que los robos y asaltos ya son lo de menos.

Ha habido ataques a policías estatales en Ixtaczoquitlán y como consecuencia, el desmantelamiento de la comandancia de policía de ese municipio y la concentración de los elementos en la academia de El Lencero. Llegan a hacerse cargo de la seguridad otros uniformados de la SSP y de la Fuerza Civil.

Nadie quiere llegar a la zona de Acultzingo, la banda de asaltantes de trenes opera con toda libertad, los últimos intentos de la Fuerza Civil y de los elementos del Instituto de la Policía Auxiliar (IPAX), dejaron múltiples enfrentamientos y elementos policiales heridos de bala

Y no se trata de decir que con Javier Duarte las cosas "estaban más tranquilas", se trata de que nunca se debió haber perdido la tranquilidad, y ahora parece imposible recuperarla.

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