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Anaya, Mancera, el Frente ¿y la CdMx? ¿quién gobierna?

El Diablo 

A unas horas de conocerse el futuro del Frente Ciudadano por México, hubo una reunión entre el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y el dirigirte del PAN.

Ambos están pelando la nominación a la presidencia, pero están entrampados por la falta de método de selección.
Los partidos no se ponen de acuerdo.

Pero más allá del futuro del Frente hay aspectos a destacar en el comportamiento político de Mancera.

El Jefe de Gobierno y su polémico operador político, Héctor Serrano, han hecho del Antiguo Palacio del Ayuntamiento la sede de sus negociaciones.

Despachan asuntos políticos en espacios del poder público. Impensable en otros tiempos.

Ahí Serrano llevó a las corrientes del PRD para nombrar a Mancera como su abanderado. Apenas este miércoles también estuvo Anaya.

Llegó casi a escondidas para hablar con Mancera del entuerto que implica quién será el candidato. No se resignan.

Por la mañana, el Jefe de Gobierno también utilizó la conferencia matutina para hablar del Frente, pero sobre todo desmentir que su Secretario de Desarrollo Económico, Salomón Chertorivski, no ha renunciado para contender por la Jefatura de Gobierno. Como si inportara cuando la inseguridad deja muertos por doquier.

A Salomón se le soltó la boca y le dijo a reporteros que ya se iba. Mancera lo regreso atrás de la línea de salida. ‘Salomón salió en falso’ y ya le cortaron la carrera, bromearon los reporteros. 

Ese problema político provocó que Mancera hiciera esperar a decenas de niños más de una hora en el Patio del Antiguo Palacio del Ayuntamiento.

Los menores fueron citados a las 09:30 horas para un acto público con el jugador de NBA, Glen Rice, a horas de realizarse en juego profesional en la Ciudad de México entre Oklahoma Thunder contra Nets.

Así de importante, pero Mancera estaba en asuntos políticos y salió al acto casi a las 11:00 horas. Tanto niños como Glen Rice estaban más que molestos. Aún así se realizó el acto.

Después, Mancera salió del Ayuntamiento para asistir a la entrega de la Medalla Belisario Domínguez a la ambientalista Julia Carabias.

Salió con la dirigente del PRD, su otrora pareja sentimental Alejandra Barrales, a quien le dijo que se reuniría con Anaya. Barrales acompañó a Mancera hasta el Ayuntamiento para seguir hablando y luego ella se fue en un auto escolta del gobierno capitalino.

Otra vez el Ayuntamiento como testigo. Antes de recibir al líder del PAN, Mancera estuvo en una sesión fotográfica para comenzar a promover su imagen. Y le hace mucha falta la promoción porque 8 de cada 10 capitalinos no votarían otra vez por él, según la encuesta de Reforma.

Si Andrés Manuel López Obrador utilizó el despacho de Mancera para su documental, por qué el Jefe de Gobierno no podría usar espacios del poder público como locación. Todo se vale en aras de obtener otro hueso. Y como dice el clásico “no tienen llenadera”.

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