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El viejo peligro de censura total, ha regresado

Redacción CUBO

Marcos Marín Amezcua @marcosmarindice

¡Alerta! Antes de que se vayan a festejar las Navidades, queden enterados y advertidos. Quienes tenemos la edad para recordar que hasta los años noventa el PRI censuraba todo, porque no le gustaba ser exhibido en sus corruptelas, entre otras muchas cosas, reprobamos y deploramos la intentona del diputado Pablo Elizondo García (PRI, Nuevo León), de censurar la red y en general a todos los medios de expresión.

No es nuevo el intento priista, pero sí cada vez más frecuente y esta vez llegó muy alto procediendo a reformar el artículo 1916 del Código Civil federal. Que fueran los diputados priistas los que subieran lo reformado a la red y dos horas y media después lo bajaran ante la repulsa, ya habla de la urgencia de consolidar el tropello si la sociedad no lo denuncia. Vimos mayores libertades cuando gobernó el PAN y asistimos al retroceso de tales con el PRI desde 2012. 

La vaguedad del reformado es tal que sí toca, si facilita tocar libertades como la de crítica, expresión y opinión, pues aunque existan criterios jurisprudenciales y y tratados firmados por México, que no excusan la arbitrariedad del diputado Elizondo, mientras averiguamos si procede o no actuar contra usted, usted se puede llevar un varapalo innecesario. Ese es el riesgo innecesario y no otro. ¿Y todo por qué? Porque no gusta la clase policía lo que se dice de ella. Punto. 

Por lo que toca a la red, independientemente de si es o no un espacio neutral, es el mejor vehículo de expresión masiva y sí, el PRI a ella ha llegado tarde, mal y de malas. A los priistas, sean o no peñabots, da igual, se les suele tundir porque comparecen a defender lo indefendible. La red sí va incluida en la reforma represiva propuesta. Dice “medios electrónicos”, no hace falta escribir “Internet” para incluirla.

Se entiende además, que al PRI no le gusten los espacios de libre expresión, máxime si si el partido reúne méritos como el de contar con el mayor número de desfalcos bajo sus siglas, el mayor número de miembros perseguidos por Interpol o las más crecientes evidencias de su mal desempeño en el gobierno federal en el sexenio 2012-2018, y así sea el primero en protestar y su autoritarismo lo invite a proponer la censura en vez de perseguir criminales o impedir que se sumen. Usted amigo lector todo esto no lo vea ajeno. Tiene que ver enteramente con usted y va contra usted.

El texto reformado es amenazador: “comunique, a través de cualquier medio incluidos los electrónicos, a una o más personas la imputación que se hace a otra persona física o moral, de un hecho cierto o falso, determinado o indeterminado que pueda causarle deshonra, descrédito, perjuicio o exponerlo al desprecio de alguien”.

Y lo peor, aprobado por toda esta casta política secundando al PRI. Las vaguedades del texto matan al supuesto salvavidas del 1916 bis y desde luego que es un desafío y una fechoría abierta a la sociedad mexicana, que merece protestar e impedirlo. El primer paso consiste en denunciarlo. 

 

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