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Los errores de Xóchitl Gálvez

El Diablo

En vísperas electorales, definirse políticamente es lo más importante.

Hasta hace poco, Xóchitl Gálvez había logrado transitar entre panistas, una cómoda independencia política y el coqueteo con Morena, en particular con su precandidata a la Jefatura de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

Sin embargo, la Jefa Delegacional en Miguel Hidalgo no alcanzó a definirse y se quedó en medio de todo.

Morena le ofreció colocar a su candidato para la sucesión delegacional y una buena posición cuando Sheinbaum gane la Jefatura de Gobierno.

En distintas ocasiones, Gálvez ha manifestado su deseo de ser City Manager de la Ciudad de México, equivalente a ser titular de la Agencia de Gestión Urbana.

Esa dependencia hoy funciona como una poderosa Secretaría con un presupuesto de 6 mil 119 millones de pesos, todavía el año pasado era apéndice de la Secretaría  de Obras y Servicios.

Pero Gálvez cometió errores. Primero apareció desayunando con el polémico Héctor Serrano, operador político del Jefe Gobierno, Miguel Ángel Mancera. Colmilludo y hábil, Serrano hizo girar la fotografía por las redes sociales y periodistas afines.

Obvio, en Morena no gustó la imagen. ‘Andy’, el influyente hijo de Andrés Manuel López Obrador, hizo coraje, pues ya la veía como activo para el Partido, no cumplió su promesa de sumarse.

Antes, Gálvez cometió otro error. Le pidió a su Director General de Servicios Jurídicos y Gobierno, Obdulio Ávila, que fuera su ‘gallo’ a la sucesión y se postulara con Morena.

La negativa de Ávila no fue sorpresa. Él sí es panista de doctrina, siempre en filas azules. No es Gálvez, a quién solo le prestaron los colores para que el partido fuera competitivo ante el PRD y su cacique local Víctor Hugo Romo, quien mandó a competir al desangelado David Razú, un político mediano que cometió todos errores posibles, un verdadero manual de cómo no hacer campaña.

Pero ahora, Romo revivió al interior de Morena con los errores de Gálvez. Cuando fue medido en las encuestas salió como el mejor calificado y ahora será el candidato de López Obrador en esa delegación. Con todos sus negativos incluidos. 

Gálvez se quedó en medio, pues además siguió calificando a Romo de corrupto, estando en plena negociación con Morena. Ahora, la Jefa Delegacional tendrá que apoyar a quien coloque el PAN como carta para la coalición con el PRD y Movimiento Ciudadano. Hasta donde se sabe, Serrano le tiene la puerta abierta... por si quiere entrar.

Todo esto demuestra que, en política, el peor enemigo es uno mismo. Así, Romo deberá ir con pies de plomo, pues podría ser el primer Alcalde de la demarcación que gobernó como Delegado, pero también podría cavar su tumba política si no logra los votos que prometió a López Obrador en esa zona, donde derecha e izquierda siempre están pisándose los talones. 

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